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Parte II / Avanza con las mineras la neo colonización en Oaxaca

*Aprovechan que las mujeres se encuentran en una circunstancia de exclusión respecto a la propiedad de la tierra
*Las mujeres piensan en temas vitales como los hijos e hijas, la salud, el agua, los alimentos

Foto: Jonathan Treat

La cultura patriarcal

La cultura patriarcal es el fondo, dice López Sánchez, quien también participa en un caso de resistencia ante una empresa minera en Zanatepec en la región del Istmo de Tehuantepec, en donde ella es comunera por herencia de su padre.

“La cosa se complica porque el dueño de la tierra siempre es un hombre, en el ámbito de la tierra, las mujeres ocupan sólo el papel de cuidar el derecho. El derecho, es una costumbre que le pasa al hijo varón, porque la creencia es que la mujer va a tener un hombre que la va mantener entonces para qué quiere tierra, aunque haya muchas jefas de familia, aunque las mujeres también tengan que trabajar la tierra, el derecho es de los hombres”.

Esta situación de desventaja, le sirve al sistema y a las empresas, las mujeres se encuentran en una circunstancia de exclusión, por la costumbre de estar en casa y porque al sistema económico le conviene que no estén en la vida pública-política, entendida como la posibilidad de decidir sobre temas que les son comunes.

Mujeres en resistencia

“Defenderemos a la madre tierra, como defiende la madre a sus hijos. No dejaremos que nos quiten la libertad porque nuestra libertad es la de nuestros hijos” gritaba Carmen Ramos Román de Zanatepec mientras caminaba en la marcha ¡No a la minería, sí a la vida!, realizada en defensa del territorio en el oriente del Istmo de Tehuantepec.

Carmen tiene derechos sobre una propiedad comunal, como otras mujeres que accedieron a su parcela por viudez, sin embargo, para algunas esto puede ser temporal porque cuando el hijo hombre llega a la mayoría de edad, éste se convierte en el propietario.

Igual que Carmen en Zanatepec, Nancy y su madre Inocencia en San José del Progreso, hay cientos de mujeres participando en los conflictos mineros que surgieron a raíz de la reforma a la ley minera que ocurrió también en 1992 y que permite la entrada a las empresas extranjeras, contra quienes luchan hasta el día de hoy decenas de comunidades indígenas a favor del derecho a decidir sobre sus territorios.

En la negativa a este tipo de megaproyectos se observa una perspectiva distinta, mientras que para los hombres campesinos el tema central radica en la producción, las mujeres piensan en temas vitales, apunta Anabel López, temas como los hijos e hijas, la salud, el agua, los alimentos. Para las mujeres la lógica es clara, ellas están cotidianamente relacionadas con la vida.

La oposición de las mujeres se expresa cuando comienzan a colocar el tema en las asambleas, a pedir información a las autoridades, a exigir que se les explique qué está sucediendo, en esto coinciden Nancy Vázquez Sánchez -a su corta edad-, Anabel López y Neftalí Méndez Reyes de la organización Servicios para una Educación Alternativa A.C., con sede en la capital del estado, organización que ha acompañado a las comunidades, a lo largo de nueve años, en su proceso de resistencia.

Lo que es un hecho, explica Neftalí, es que la lucha se mantiene mientras el conflicto está más álgido, después disminuye y se confinan nuevamente a la vida privada, condición que es aprovechada por las empresas mineras.

En algunos casos como en Teitipac, en Tlacolula o Monte del Toro en Ejutla, la lucha se ha traducido en el reconocimiento de derechos, al ser nombradas como autoridades agrarias. Sin embargo, también hay casos que se han orientado hacia la criminalización.

Nube de polvo

Todas las noches cuando ya está oscuro, entre las ocho y las nueve, abren los respiraderos y sale una nube de polvo, de tierra molida. Durante la mañana y en la tarde, los volteos también van soltando polvo, a su paso por la calle van tirando ese polvo que respira la población.

A las niñas y los niños frecuentemente se les cae el cabello, los hombres que trabajan en la minera se la pasan tosiendo y sus mujeres han tenido abortos, pero las autoridades de salud no explican nada, según lo que denuncian algunos pobladores.

“Ya están haciendo la segunda presa de jale, los camiones de volteo tardan seis horas en bajar y subir a la superficie de la mina, que está a unos kilómetros de mi casa, tres partes de San José está concesionada a la minería, los pozos ya no tienen agua, tenemos que estar comprando a quienes tienen pozos profundos o algunos van a traer al río y es la que se compra, pero quizá estén contaminados dice Nancy”, para evidenciar que algo no está bien en casa.

DATOS
De acuerdo con los datos de la Secretaría de Economía, en Oaxaca existen 34 proyectos mineros, 18 están ubicados en los Valles Centrales, muy cercanos a la capital del estado.

Derivado de esto están latentes 12 conflictos mineros en diferentes comunidades oaxaqueñas, entre ellas Capulálpam de Méndez y Santa Catarina Lachatao en la Sierra Norte, Silacayoapilla en la Mixteca, La Cuicateca en la Cañada, Ixtepec y Zanatepec en la región del Istmo, Santa María Zaniza en la Sierra Sur, Monte del Toro, San José del Progreso y Teitipac en la región de los Valles Centrales, lugares y resistencias en las cuales hay participación activa de las mujeres.

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